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La Inmaculada2017-01-18T11:41:23+00:00

Project Description

LA INMACULADA

El templo parroquial de Nuestra Señora Inmaculada Concepción contempla una clara sucesión estilística que va desde un Gótico final a un Barroco exuberante del siglo XVIII. Por ser Lopera de la Encomienda de la Orden de Calatrava, su Iglesia presenta un magnífico ejemplo del Gótico que los calatravos fueron extendiendo en sus territorios.

De su construcción no se conoce una fecha precisa, aunque algunos historiadores lo sitúan en el primer cuarto del Siglo XIV, finalizándose la misma en el Siglo XVI. También hemos podido conocer que el nombre primitivo del templo parroquial era el de Santa María sustituyéndose, éste en el Siglo XVIII por el de Nuestra Señora Purísima Concepción que es el que actualmente tiene. La Iglesia parroquial de Lopera está orientada hacia el oriente (la salida del sol).

La portada principal, llamada Triunfanta, está flanqueada por dos contrafuertes. En el centro destaca un elevado conopio en el que se cruza y desciende un encintado y hacecillos de columnas y pináculos, posee un arco tribulado con unos calados doseles (en los que aparecen imágenes de ángeles y de niños) con tres imágenes: San Juan, La Virgen y San Pedro y arquitos ojivales. Situado justo encima hay un óculo abocinado. Posee una torre ochavada chapitel de aguja con una altura de 15m. La torre se compone en altura. su base es cuadrada sobre la que se eleva un cuerpo octogonal y un tercero circular con cuatro vanos con arco de medio punto para campanas que acaba con una cornisa sobre la que corren una baranda de hierro, se remata con un apuntado chapitel de aguja , poligonal, con teja vidriada.

La Portada Sur o Infanta. El vano lo forma un arco carpanel que contiene rosca decorada con roseta, comprendido por otro arco trilobulado que acaba en conopial y se remata con pináculos de cardinas, a los lados se distribuye haces de pilarillos con pináculos. Por la que entraban los hombres. Por último, la portada Norte o Veneranta está coronada con un gran arrabal (arco), cuya molduras verticales se apoyan en pequeñas ménsulas con un arco rebajado con doseles en la parte final.

La planta basilical se divide en tres espaciosas naves. La nave central resalta en altura y anchura en relación con las laterales y con ábside plano la central. Las naves están separadas por pilares cilíndricos exentos, que a su vez soportan las bóvedas de la cubierta en las que podemos apreciar que son ojivales de múltiples nervios, de rombo, de flores y estrellas en la parte central, y de estrellas en las laterales. Entre la puerta Infanta y la puerta Triunfanta podemos apreciar que la nervadura de la bóveda es diferente al resto, debido a una bomba que cayó.

En el templo parroquial podemos observar que hay dos columnas ligeramente inclinadas debido a un terremoto. Las columnas representan los obispos, los cuales por su rectitud de vida elevan hacia las alturas la fábrica de la Iglesia.

En el muro a los pies de la nave central se observa un óculo y dos ventanales abocinados con arcos de medio punto que sostienen unas pequeñas columnas con capiteles, por donde entra la luz en el templo. Tanto en el óculo como en los ventanales están cubiertos por vitrales en los que aparecen la Purísima Concepción en el óculo y en los otros dos Santiago Apóstol y San Roque. Estos y tres como el que hay en el baptisterio salieron del taller de D. Francisco García Lucha en el año 1994.

Fue a finales del Siglo XIX cuando el loperano Antonio Pastor Pérez, devoto y Cofrade de la Virgen de la Cabeza, adquirió en un establecimiento de Sevilla una imagen de la Reina de Sierra Morena para regalársela a su mujer, Margarita Lara Pérez. Para su conservación, la familia Pastor pronto se apresuró a levantar en una de las habitaciones de su casa, sita en la popular calle del Pilar, un pequeño altar y una hornacina donde instalaron la imagen. No tardó en correrse la voz entre el vecindario de la llegada de la Virgen y muchos se apresuraron a visitarla y llevarle flores.

Hubo una imagen anterior a ésta, que tenía las siguientes características: imagen en madera policromada de 70 centímetros de altura y 15 centímetros de resplandor de plata hoy enmarcado en un cuadro del Museo de la Sacristía de la Parroquia de Lopera. La cabeza y las manos de la imagen son también de madera policromada y está vestida sobre candelero forrado de tela. El candelero estaba encajado sobre una montaña realizada con estuco. A la izquierda de la Virgen está colocado un pastor arrodillado con un perro y tres ovejas que no pertenecen al conjunto. La imagen, a su vez, porta sobre su brazo izquierdo un niño de pasta, de cuerpo entero, vestido y coronado.

En plena Guerra Civil la imagen fue cedida a la Parroquia para hacer una misa de campaña, pues era la única imagen que se había salvado de la quema durante el conflicto. Finalizada la Contienda Civil Española la imagen se quedó para siempre en la parroquia y, desde entonces, la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Lopera no ha cesado hasta lograr que la misma cuente con una Capilla en los pies del Templo. A partir de ahí podemos encontrar toda una inmensa labor para su cuidado y mantenimiento hasta nuestros días, cuyo último paso dado por los cofrades ha sido la restauración de la imagen que estaba muy deteriorada y recientemente coronada por la familia Peces.

La Capilla Bautismal fue construida en 1742, es de ladrillo visto y se cubre con una cúpula. Consta de un cuerpo formado por dos puertas y un friso con la inscripción “costeado por Antonio Morales en 1866”. Se corona con un tímpano que cubre el medio punto, las puertas se decoran con forma de ese, palmitos y cruces. La Pila Bautismal de mármol negro de Cabra está enclavada en la Capilla Bautismal, posee un fuste abalaustrado de sección cuadrada, el cuál sostiene el cuerpo de la pila, éste tiene forma de copa, exterior gallonado y con reborde en la embocadura. En esta capilla se bautizaron personajes ilustres como Bernabé Cobo y Fray Francisco de la Cruz García Chiquero. Se encuentra ubicada entre la puerta norte y la principal, sirve para recordar al creyente que el bautismo es la puerta por la que se accede al cristianismo.

La Capilla del Cristo de la Vera-Cruz la componen un cuerpo interior y una puerta que abre en articulaciones, más un friso donde aparece “costeado por Diego García e Isabel Gómez”. Un ático cubre el arco apuntado de la capilla. Su fecha de construcción es de 1857. Posee decoración en las puertas con formas de ese y pétalos radiales. Tiene las imágenes de Nuestra Señora del Calvario, Verónica, San Juan y la Virgen de la Soledad. Los bancos que se encuentran en el interior de la capilla son los bancos del Cabildo. Actualmente se ubica el coro.

El Púlpito de la Purísima está compuesto por un balaustre sobre el que se eleva una tribuna, posee cenefas de crustáceos y una balaustrada, se remata el mismo con un tornavoz de estilo Barroco con forma hexagonal de madera dorada con una paloma policromada en el centro. Estilo Renacentista la balaustrada. El púlpito, llamado Cátedra del Espíritu Santo tuvo su uso hasta hace poco tiempo, desde el mismo se predicaba la Palabra de Dios al pueblo fiel, se rezaba el santo Rosario, triduos…

El Retablo Virgen del Carmen presenta un retablo simétrico de un solo cuerpo con una sola calle y un ático de estilo neoclásico. En el cuerpo central hay una hornacina donde se ubica la Virgen del Carmen, rematada por dos columnas dóricas estriadas. El arco de medio punto está rematado en su parte más alta con un cordón y dos rosetones. Se corona con frontón partido con pináculos y el ático contiene pintura al óleo del Ángel de la Guarda. En el centro y bajo la hornacina central de la Virgen un icono con la representación del Santo Rostro. Bajo la mesa altar hay un escudo de la Orden Carmelita, enmarcada toda la pieza por una moldura floral y rematada con dos guirnaldas y dos volutas. Restaurado por Inocencio Cuesta en 1930. Antes la Virgen del Carmen procesionaba por las calles de Lopera.

El Retablo Sagrado Corazón de Jesús, de estilo neoclásico del siglo XVIII, posee un cuerpo con arco de medio punto, que aparece flanqueado por columnas toscanas, las cuales sostiene un entablamento. Está compuesto por una mesa altar en la que resalta un medallón en oro, en su centro y dentro del medallón la iniciales del Ave María y una luna de cuarto creciente. Sobre Altar se encuentra un Sagrario de plata de estilo Barroco. El camarín donde se encuentra el Sagrado Corazón, obra del escultor granadino Sánchez Parejo se corona con frontón partido entre pináculo, en el que aparece un cuadro de San Martín de Tours, copia del Greco. La imagen del Sagrado Corazón fue donada por Rosario, mujer de Bartolomé Valenzuela. Este retablo fue restaurado por Inocencio Cuesta en 1930 y vuelto a restaurar en 1994.

El Retablo San Antonio, del siglo XVIII y estilo Proto-Rococó (capilla de Hernán Martínez de Bujalance), posee un cuerpo que se dispone sobre banco y tres calles que contienen hornacinas. Está pintado en un tono oscuro, combinando el rojo con el negro, resaltando una decoración floral en relieve dorado. En la del centro aparece San Antonio con las manos extendidas sosteniendo en la derecha un libro y el niño Jesús. La talla es del siglo XVII. En el ático, nos encontramos con el cuadro de la Virgen del Carmen con el niño en brazos. El fondo es en tonos ocres, en cuyos bordes aparecen nubes con cabezas de ángeles. En la parte inferior, aparecen seis personajes envueltos en llamas, representación del infierno. Podemos apreciar más claridad en las figuras centrales y oscurecimiento en el resto. Este cuadro es atribuido a José Resueño. San Antonio fue una de las imágenes que se salvó de la quema durante la guerra Civil.

Retablo de la Capilla Mayor. Al presbiterio, situado en el ábside, se accede por una escalinata (en la simbología medieval representa las virtudes mediante las cuales llegamos a Cristo). A la izquierda en el muro nos encontramos con el sepulcro de Dª Marina Fernández de Torres (fallecida en 1547), madre del comendador D. Juan Pacheco de Torres. Su estilo es renacentista, se trata de un retablo-hornacina compuesto de un arco-solio, con figura yacente en el centro y en el testero una imagen de San Juan Bautista en alto relieve con el cordero místico, a los lados ángeles, cartelas, escudos nobiliarios de la casa de los pachecos y adornos renacentistas. En la parte superior podemos observar dos imágenes que representan la Templanza con el vino y el agua y la Prudencia con la serpiente. La obra la ejecutó Juan de Reolid, discípulo de Andrés de Vandelvira, según las investigaciones realizadas por Soledad Lázaro. También en el presbiterio se encuentra el retablo de estilo neoclásico. Anteriormente a éste hubo un retablo de dimensiones más pequeñas que era una pintura sobre tabla. El actual está compuesto por un solo cuerpo con tres calles y rematado con un tímpano en el ático. En la calle central podemos apreciar una hornacina con un arco de medio punto limitado por dos columnas con capiteles corintios y en el centro del arco las cabezas de dos angelitos, en la misma están ubicadas la imagen de la Inmaculada Concepción, patrona de Lopera desde 1623. En las calles laterales, flanqueadas a ambos lados por columnas con capiteles corintios, a la derecha la imagen de San Pedro y a la izquierda San Juan Bautista. En el ático un tímpano triangular en el que aparece un lienzo con Nuestra Señora de Belén siglo XVI. Bajo la mesa del altar se encuentra un medallón circular con la cruz de la Orden de Calatrava en rojo y fondo de plata. Este retablo es obra de Juan de Mata Martínez de 1796. También es autor de la casa de comedias de Andújar.

La Sacristía-Museo. En el lateral izquierdo de la iglesia nos encontramos con la sacristía que pertenece a la etapa Neobarroca. Podemos encontrar en ella un Aguamanil del siglo XVIII, compuesto por una pila rectangular de mármol rojo y un depósito de mármol negro, y una mesa de mármol rosa de Cabra en la que se aprecia restos de animales pequeños fosilizados (caracoles, crustáceos) de forma octagonal.